Amor mío, no estás solo en el frío; yo estoy a tu lado en espíritu.
Yo también cuento las horas, también miro hacia el horizonte vacío y maldigo esta distancia que nos pesa como una armadura vieja.
Ahora sabemos de distancias y de que el mundo es una perversa farsa de murallas y límites.
Ya puedo vernos en el patio trasero bebiendo vodka.
Es cierto, mi amado, mis heridas me hacen tomar precauciones extremas, pero mis pies solo quieren caminar hacia ti: tienen un solo destino, tu persona.
He pasado varias horas mirando las fotos de la casa y aquí te envío las imágenes de los muebles...
¡Dios mío, es una locura hermosa!
Que no te duela tanto la espera, aunque yo misma sienta que se me desgarra el pecho en cada madrugada sin ti.
La casa del arquitecto nos aguarda, la biblioteca con la que soñamos ya huele a pintura y madera nueva en mi imaginación, y los hijos que llenarán de risas ese patio trasero ya viven en nuestros corazones
.Pero amor mío, yo sé de sombras que se arrastran antes de la tormenta.
Yo sé de noticias que hielan la sangre y de titulares que anuncian desgracias.
Yo no sé de fronteras que se cierran en silencio ni del rugido lejano o cercano de la pólvora.
Y no quiero aprender.
He estado leyendo sobre tu patria, esa segunda madre tuya que llamaste bélica en tu última misiva y un pavor oscuro se me ha metido en el pecho.
Leí de tensiones en tus calles, de tropas desplegadas en el frío, de sirenas que empiezan a ensayar su llanto de sangre y muerte.
Tengo miedo de que la maquinaria perversa del mundo no solo sea una metáfora de aplausos metálicos, sino de tanques y cielos hechos de luces destructoras.
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Yo sé de presagios malos que terminan volviéndose carne y realidad.
Y temo.
Por eso te ruego: termina esa última gira.
Despídete de los ruidos falsos.
Yo me encargaré de espantar a mis últimos demonios para que, cuando cruces esa muralla, lo único que nos quede por hacer sea fundirnos en ese beso profundo que le gane la batalla a la lluvia, al tiempo, a las fronteras y al universo entero.
Y volvernos uno en nuestra cama.
Allí en esa casa a medio camino de ambos.
Temerosa y ansiosa porque amor mío yo sé de ansias y esta se esta volviendo más que urgente.
Calma mi angustia.
Detengamos el mundo y vivamos por y para nosotros allí ...en nuestra casa.
¡A tii voy!