Camino hacia el patíbulo puedo sentir el duro respirar del Cancerbero en mis talones.
Esta parece ser mi excursión final.
Más llevo la cabeza en alto aunque por dentro me muera de nervios.
La incertidumbre y la ansiedad me hacen avanzar con imperceptible agitación.
Siento las miradas de los presentes y sus juicios sobre mí, sus prejuicios mejor dicho.
En este mundo abunda la doble moral, pero aquí todo tiene un nivel superior.
Ya me han juzgado antes, nunca así.
Iré a sentarme en el banquillo de los acusados frente a ella.
Aquella maldita que no me veía, solo divisaba un paisaje.
La misma que se enfermaba sin siquiera conocerme.
Que hizo de mi vida un infierno con demonios poderosos como aliados.
Que, al igual que en el averno, devoraban mi cuerpo una y otra vez.
Me acomodo la falda y me siento, la miro a los ojos dudosa pero altiva y digo:
—¡No sé por qué me quiere aquí!
Obtengo esta respuesta: Fuiste mi nuera, son las fiestas, necesito un bufón, mi corte está aburrida sin nadie a quien pelear.
—La tiene a ella.-
Digo yo señalando con el índice a la novia del hijo de esta reina roja.
—Ella no sirve para pelear ni con mi hijo, menos conmigo. Tu pasado es un tesoro, tu lengua ponzoñosa y ese indómito carácter son lo que necesito esta noche, esta fiesta real.-
—Ajá, pues yo me fui feliz de esta corte hace años. Si mi reemplazo no es suficiente, no es mi problema. No navegaré el Aqueronte ni pagaré a Caronte y mucho menos volveré a esta corte luciferina.He triunfado sobre ustedes, me fui, no soy Perséfone, no debo volver, sus leyes repulsivas y vulgares
Esta parece ser mi excursión final.
Más llevo la cabeza en alto aunque por dentro me muera de nervios.
La incertidumbre y la ansiedad me hacen avanzar con imperceptible agitación.
Siento las miradas de los presentes y sus juicios sobre mí, sus prejuicios mejor dicho.
En este mundo abunda la doble moral, pero aquí todo tiene un nivel superior.
Ya me han juzgado antes, nunca así.
Iré a sentarme en el banquillo de los acusados frente a ella.
Aquella maldita que no me veía, solo divisaba un paisaje.
La misma que se enfermaba sin siquiera conocerme.
Que hizo de mi vida un infierno con demonios poderosos como aliados.
Que, al igual que en el averno, devoraban mi cuerpo una y otra vez.
Me acomodo la falda y me siento, la miro a los ojos dudosa pero altiva y digo:
—¡No sé por qué me quiere aquí!
Obtengo esta respuesta: Fuiste mi nuera, son las fiestas, necesito un bufón, mi corte está aburrida sin nadie a quien pelear.
—La tiene a ella.-
Digo yo señalando con el índice a la novia del hijo de esta reina roja.
—Ella no sirve para pelear ni con mi hijo, menos conmigo. Tu pasado es un tesoro, tu lengua ponzoñosa y ese indómito carácter son lo que necesito esta noche, esta fiesta real.-
—Ajá, pues yo me fui feliz de esta corte hace años. Si mi reemplazo no es suficiente, no es mi problema. No navegaré el Aqueronte ni pagaré a Caronte y mucho menos volveré a esta corte luciferina.He triunfado sobre ustedes, me fui, no soy Perséfone, no debo volver, sus leyes repulsivas y vulgares
He triunfado sobre el odio y el amor.
Me fui caminando y festejé haberlo hecho.
Me paré erguida con la frente en alto y la mirada más cruel y otra vez repetí la acción mientras se miraban con desesperación.
Eso no era una familia, era el Infierno en la Tierra.
Ese es mi segundo triunfo: me volvieron a buscar y no me vencieron.
Me fui caminando y festejé haberlo hecho.
Me paré erguida con la frente en alto y la mirada más cruel y otra vez repetí la acción mientras se miraban con desesperación.
Eso no era una familia, era el Infierno en la Tierra.
Ese es mi segundo triunfo: me volvieron a buscar y no me vencieron.
Nota de la autora:Para todos los que sufrimos con familias políticas y/o propias.
