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viernes, 6 de marzo de 2026

"Mujeres Fénix"

A ti mujer fénix renacida una y mil veces
del fuego que penetró tus venas y las consumió.
A ti mujer, que te desgarras para existir en esta sociedad,
convertida en ave legendaria para continuar el camino.
Fénix te han nombrado
por cada resurrección que has protagonizado.
Bella que ya recorriste el mundo mientras décadas transcurrían.
Tanto observaste.
Tanto experimentaste.
Tanto padeciste.
Con el alma a cuestas, procurando no entregarla
cada vez que alguien reposa en tus pechos.
A ti, que soportaste órdenes de lavar los platos
por atreverte a opinar, aunque lo haces siempre sin que te lo pidan y tampoco te silencian.
Que sufriste el peso de los años y las desilusiones.
A ti, invicta ante cualquiera,
aunque dejaste atrás una choza arrasada con sus heridos.
Con lengua afilada y mente despierta que utilizas ambas y te insultan.
A ti, niña aún en el corazón y quizás un poco en la cabeza,
que contemplas el sendero adelante y sientes miedo.
Miedo a la soledad y también a la cercanía.
Renacida, quizás heredera
de las brujas de Salem, de cortesanas de viejos reyes
o del cacique que entregó su vida por la tierra y el maíz.
Mujer, palabra inmensa.
Sí, eres flor: rosa espinosa o exótica orquídea.
Que padeces los dolores mensuales
y has padecido, o quizás padecerás, los del alumbramiento.
Dolores que abruman y simultáneamente nos colman de dicha.
Nacida y hecha mujer, que miras el mundo
con ojos puros y sinceros, obligada a tolerar
cómo algunos hombres se visten de nosotras, toman nuestros nombres
y nuestra intimidad para sus campañas,pero te has resignado y has aceptado.
A ti, que batallas por la justicia codo a codo
y a la que no pelea pero padece la injusticia.
A las que se emocionan con el fútbol
y a las que les resulta indiferente.
A las románticas incurables que llegar a caernos cursis a las demás.
Recordemos que inspiradas en nosotras los grandes poetas y bardos inmortales han creado sus obras maestras.
Que los pintores han retratado a tantas como han querido y han sido reconocidos e iconos por una mujer.
Que han creado las bellas canciones en nuestro honor o por nuestra culpa a causa de un simple desprecio...
Mujeres somos que podemos incendiar el mundo a partir de una simple chispa.
Nosotras, dotadas del milagro de dar vida
y cuántas veces hemos debido renacer para seguir viviendo la nuestra…
Que no toleras la bajeza de aquellas
que nos deshonran en nombre de nuestro sexo
con bailes más propios de simios que de humanas.
Mujer que no solo te asomaste al amor sino que fundiste en él.
Si surgimos de una costilla o del barro, ¿importa acaso?
Si todas somos iguales pero diferentes.
Pero hoy, en un día que no se festeja por razones evidentes,
deseo obsequiarte este breve texto
a quienes llevamos el mapa del mundo grabado en la frente
y la bandera de nuestra patria tatuada en el espíritu.
Que fuiste nieta hija y tal vez quieras ser madre y tal vez abuela y más...
Porque somos diferentes pero iguales,
Somos MUJERES FÉNIX.
Nunca seremos del olvido.




                                                                                                                                                                                                                                                 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
  Nota de la autora:
Esto es un simple homenaje a las mujeres del mundo en el día de la mujer 8 de marzo aunque por cuestiones personales ha sido publicado antes.                                                                                                                                                                                                                                                           

                          
















                            


viernes, 24 de octubre de 2025

"Bunker de cosmico"

   
El pobre Amor ha sido vituperado y maltratado.
Aferrándose a la Verdad, cojea mientras intenta no ser atrapado por su rival.
Que ha crecido en cuerpo y seguidores.
¡El mundo se ha vuelto tan cruel!
Los humanos se han olvidado de él... Solloza mientras la Verdad le dice que no todos.
Es ahí donde aparece de la nada la Esperanza y dice que no tema, que ella salvará a la humanidad,
mas el Amor ha visto la crueldad con sus ojos y teme por todos y por la humanidad misma.
-También usan tu nombre en vano, Esperanza -
dice el Amor y la Esperanza empieza a mirar al mundo con los mismos ojos que el Amor.
¿Estamos tan ciegos los mortales para no darnos cuenta de lo que hacemos?
El fanatismo por todo nos ha hecho olvidar de lo verdadero y vivimos enfermos de Ira.
Así es cómo estos sentimientos definen nuestro día a día.
Entre las sombras salen el Odio y la Ira.
El Odio mismo se queja de que está sobrevalorado y en boca de todos.
La Ira, lo mismo; que cualquiera es digna de sentirla, pero que lo que sienten en conjunto
es muy degradado, no es ella.
Ese búnker en medio de una constelación lejana con vista panorámica a los humanos.
-Solían decir que solo el Amor salvará al mundo -dice el Odio-
y ahora me usan a mí para salvarse, miren las guerras y no solo las de fuego,
sino las interiores. Viven en completo caos consigo mismos.
Por eso todos estamos débiles y veo que algunos no han llegado... -
-Aguardemos un minuto por ellos, quizás lleguen... -dice la Esperanza,
pero el minuto de los sentimientos se transforma en un año terrestre
y solo llegan la Ilusión, la Tristeza, la Inocencia y el Sarcasmo.
-Éramos más en un principio y los humanos apenas nos usaban -
dice irónicamente el Sarcasmo.
-No sabían; han evolucionado -
corrige la Inocencia.
-Tú apenas te mantienes en pie gracias a los niños,
mas cuando crecen se olvidan de vos, no sé cómo hablas con tal desparpajo -
dice la Ira.
-Basta, amigos, haya paz entre nosotros -
calla la Ilusión.
Estamos aquí para descansar y para tomar decisiones con respecto a ese universo,
las deidades no se oponen, ya que ellos también han sido casi reemplazados.
-Propongo hacerlos inmortales -dice la Ilusión-
así evolucionarán y nos respetarán como en un pasado.
-¿Para que las guerras sean por siempre? -
-¿Guerras infinitas, Amor? ¿De dónde sacas eso? -
-Si son inmortales, las guerras no cesarán; al revés, se harán más grandes, más fuertes -
-Perdón, no lo habían pensado así -
-Sería un buen castigo, incluso mejor que matarlos. Sufrirán eternamente -
dice el Odio.
La Ira se relame como un gato hasta que recuerda que está por demás alimentada
y rechaza la propuesta.
-¿El Dolor no ha venido? -
pregunta el Amor.
-No, se quedó abajo. Está por demás ocupado, no como la Felicidad,
que prácticamente está de infinitas vacaciones. Aunque ha venido la Tristeza en representación -
responde la Ira.
-Yo tengo la solución al dilema que nos ha traído hasta aquí -
manifiesta la Tristeza.
-¿Cuál? -preguntan casi al unísono los demás.
-Reiniciemos el mundo, ese universo entero -
-Es un poco catastrófico y ya se ha hablado -
expone la Inocencia.
-Por arriba se habló, considerémoslo -
dice la Tristeza.
-Yo propongo algo mejor -dice el Honor-
que había estado teniendo un acalorado debate con la Tristeza en un apartado del búnker.
-Si en menos de diez minutos contemplamos al mundo y encontramos razones para dejarlos vivir,
los dejamos vivir y los alimentamos, y nos alimentamos cada uno.
De lo contrario, si siguen actuando en manada cuando no deben
y solos cuando deben estar acompañados, votemos a favor de la idea de la Tristeza.
Veo que el Sarcasmo no me cree -
El Sarcasmo y la Ira lo miraron dubitativos.
-Soy el Honor, así flaco y débil, tienen mi palabra -
Desde el Amor hasta la Inocencia, pasando por el Odio y la Esperanza, aceptaron.
Dieron vuelta el reloj de arena y observaron a los seres humanos.
El Amor vio miles de parejas prometiendo amor eterno frente a sus seres queridos,
observó a un padre cuidar de sus hijos con vehemencia y sonrió. Amor sincero y puro.
La Verdad encontró muchos adeptos, más aún en las guerras. Rebuscó y todos creían tenerla,
como siempre, dividida; mas agudizó su ojo y encontró una mujer que juraba amar de verdad,
y como su pasado estaba lleno de heridas, nadie podía tratarla de mentirosa.
Y si esa mujer decía la Verdad absoluta, se sintió más conforme.
La Inocencia vio a una adolescente que señalaba el Cielo, justo donde ellos estaban,
y decía que allí quería ir de grande, y observó que un niño salva a su madre de una bomba.
Se sintió plena.
La Ira posó su mirada en las guerras y notó que ahora peleaban menos,
aunque con más Ira, y que ella era usada por seres más centrados.
Ira pura, se enorgulleció.
El Sarcasmo dirigió su mirada a los adolescentes y políticos y vio que ya no era tan utilizado para mal,
esa energía no lo desgastaba, no había humillación alguna.
El Odio ojeó al mundo en general y, sí, seguía siendo el más fuerte, ya no tan mal usado.
Le alcanzó, estaba por demás alimentado.
La Ilusión vio nacer un niño en medio de la nada, siendo acogido por la madre solitaria
que lo cargó en brazos amorosamente, y al llegar a su destino la recibieron de brazos abiertos, felices.
Vio también a soldados regresar a sus casas. Eso la llenó.
La Esperanza divisó un grupo de humanos arreglando una casa en ruinas
y levantándose para ayudar a otros.
Cerró los ojos de satisfacción.
La Tristeza vio los campos de batalla; ahí, entre heridas, encontró a tantos llorando
que ni miró las ciudades lamentándose por otras tristezas.
Le bastó para nutrirse.
El Honor vio a millones de soldados de todo el mundo jurando lealtad a su país
y giró la vista a las ciudades: miles marchando por causas diferentes en las que creen fervientemente.
Debió sentirse pleno, pero miró a los demás y se dio cuenta de que los seres humanos estaban condenados,
porque entre ellos no podían coexistir mientras ellos, los sentimientos, fueran tan opuestos,
mas necesarios.
El Amor dijo que habían pasado los diez minutos.
-¿Se encuentran todos conformes? -
pregunta el Odio.
Todos, menos el Honor, respondieron que sí.
Y expuso su pensamiento: que ellos eran el problema, que la raza humana estaba agobiada por ellos
Y que jamás podría haber un mundo perfecto.
-Ya existió un Edén -
refuta la Tristeza.
-Y nunca habrá otro, me temo -
dijo el Honor con la voz llena de sombras.
La Esperanza murmuró en su oído:
-No depende de nosotros -
Todos se marcharon llenos aunque sabiendo que dentro de poco volverán si la humanidad no cambia.
Y así la humanidad siguió su curso sin saber que estos sentimientos los observaron
y casi los destruyen...



martes, 2 de septiembre de 2025

"La amante del viento"


Desde pequeña, Fedra sintió el viento como si fuera parte de sí misma, una extensión de su cuerpo. El día que nació, hubo un huracán en la ciudad vecina y su máximo poder se desató cuando ella empezó a llorar en los brazos de su padre. En su ciudad también hubo destrozos, pero no donde ella y su familia estaban: solo se sintió un rugido sin daños.Cada año, en su cumpleaños, vientos indomables recorrían el mundo, especialmente cuando Fedra soplaba las velas. Mientras otros tiritaban bajo las ráfagas, ella no sentía frío; por el contrario, el viento le brindaba una libertad indescriptible. Sus caricias en la nuca, su roce en la piel, se volvieron con los años un deleite casi sensual. El viento le acariciaba la nuca y todo su ser de una manera que, con el paso de los años, era casi sensual.Se paraba delante de la ventana de su departamento, ubicado cerca del río en el último piso, abría las ventanas, se desnudaba y se quedaba parada, siendo amada por el viento. Si de día iba a trabajar y una pequeña brisa la cruzaba, ella sabía que sería una jornada provechosa, y así lo era. El viento le entrelazaba la mano y la llevaba por la vida.Cuando el calor agobiaba, ella se sentaba junto al mar a ver las olas y lloraba si no las había. Ver crecer las olas era otro placer. Una noche, movida por su curiosidad, investigó sobre los cursos de los vientos y, revisando, encontró un grupo de investigación. Cuando llegó, una ráfaga de su amado le abrió las puertas y una persona dijo: —Aquí somos del viento.Ella era una con el viento, no ellos. Fedra sentía que eran unos farsantes, aunque optó por entrar. Allí nada era real ni teórico, todo era ficticio: especulaciones lunáticas. Alguien explicaba que en realidad no debemos temer a la muerte pues ya estamos muertos, y otro lo contradecía diciendo que aún no habíamos nacido.Fedra se marchó. Tras su salida, un vendaval azotó las puertas, dejándolas en pésimo estado. Se tiró en un sofá en su casa, miró la ventana que se abría y pensó en las montañas; anhelaba sentir el aire puro en las alturas. Sacó un pasaje a la cordillera.Llegó y empezó a caminar y a escalar. Sentía el viento susurrando en su oído y, con más fervor, subía la montaña. Una vez allí, sin paracaídas ni ningún resguardo, se sentó lejos de todos los turistas y conversó con el viento. Ella lo tocaba, él la tocaba y, al final, ella saltó. Era una con el viento; la libertad se apoderó de ella. Su mente y su alma estuvieron de acuerdo con su corazón: el viento era fugaz y simplemente se arrojó a sus brazos, cual amante desesperada.Nunca encontraron su cuerpo. Se dice que Fedra era la amante única del viento y que, si escuchas con atención en noches de tormenta, oyes su nombre.


Prejuicio enfermo

Prejuicio enfermo

¿Quién diría que en pleno siglo veintiuno el prejuicio estaría tan presente como está? Porque si vas al psicólogo, estás loco. Si vas al psi...