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jueves, 19 de febrero de 2026

"Viaje roto"

Kaila conoció a Bautista una noche primaveral entre copas y supo desde el primer momento que estaban destinados a estar juntos.
Bautista la vio entre las copas invitadas por él y supo que ella era especial, tenía un brillo, un algo que lo atraía a ella.
Opuestos pero no tanto, solo lo suficiente para no aburrirse juntos.
Y vaya que se divirtieron hasta que Bautista decidió marcharse pero sin perder el contacto con Kaila.
Noches ardientes por webcam compartieron juntos, días reflexivos hasta algunos días tristes donde se hacían compañía mutuamente.
Eran poderosos hermosos, orgullosos, recios,trabajadores,jugadores del amor expertos aunque fingían...y se auto engañaban y eran felices ...
Pero la distancia es un problema enorme para el amor, sobre todo cuando ambos... Kaila era demasiado espontánea y llamaba mucho la atención, nunca se callaba, para todo tenía una opinión y la daba sin que nadie se la pidiera muchas veces.
Estaba rodeada de amigas solteras igual que Bautista que por su porte tampoco pasaba desapercibido en ningún lugar, el trabajo de ambos era similar: ella era encargada de relaciones públicas de una empresa, él dueño de un pequeño restaurante.
Siempre en contacto con gente los dos.
La madre de Kaila se cansaba de decirle que deje de andar con "hombres de la noche": si no eran músicos eran hoteleros y ahora hasta un gastronómico...
El hermano de Bautista trataba de encontrar el lado malo de Kaila para exponerla ante Bautista con pequeñas opiniones en sus redes.
Por esfuerzos que hicieran a ellos no les importaba.
Aunque siempre estaban con gente la más expuesta era Kaila Bautista se guardaba bien sus cosas que ella sospechaba.
Se conocían a un nivel que ellos decían o creían superior, como de alguna vida pasada, estaban predestinados, aun con esa convicción la urgencia de verse era tangible.
Y se escaparon un fin de semana a una playa a mitad de camino de ambos.
Kaila llegó antes y se acomodó en el hotel, al notar que Bautista no llegaba se impacientó y fue a la recepción vestida de playa con la bikini y un pareo.
Preguntó por la reserva y si estaba, no encontró rastros de él y aburrida con el sol demasiado alto para ir a la playa se quedó hablando con el recepcionista. Apoyada en el mostrador luciendo sus senos hermosos y sus piernas a quien quisiera mirarlos.
Un hombre se acercó a ella y Kaila en lugar de sorprenderse solamente le dijo que su novio la había plantado con un gesto tan triste en los ojos y tan aniñado en los labios que al hombre se le erizó la piel; luego de reponerse la invitó a un trago en el patio.
Kaila aceptó, estaba aburrida, llevó su celular y se dispuso a disfrutar de una buena charla.
Este hombre era unos años mayor que Bautista y se llamaba Daro, tenía un porte intrigante y una conversación fluida que terminó en un plan de negocios con la empresa que representaba Kaila.
Feliz por el nuevo contacto, la comisión futura, olvidó su celular por completo y cuando se despidió de Daro recordó que lo tenía en la mano y lo había sentido vibrar mientras tomaba una limonada con Daro.
Lo revisó: un solo mensaje, una foto de ella y Daro en el patio y ella se veía muy feliz.
Era de Bautista.
Si pretendía hacerle sentir culpa, no lo logró.
Kaila, feliz, corrió a la habitación y se lanzó a sus brazos y le llenó de besos.
Luego de un excelente sexo cualquiera esperaría que todo quedara en el pasado... qué error.
Bautista prendió un cigarrillo, Kaila le advirtió que no quemara las sábanas y Bautista soltó una frase.
—¿Trabajo con el señor en el patio?—
Kaila suspiró, levantó los ojos en señal de incomodidad y respondió un sí tan seco y cortante como un papel de lija.
—El encuentro era para nosotros no para el trabajo ¿recuerdas?—
El tono de Bautista cambió, ahora era burlón, irónico y maligno.
Kaila para su bien conocía ese juego y también ella lo jugaba.
Con eso en mente lo miró con el rabillo del ojo y sonrió diciendo:
—Vos llegaste tarde por tu trabajo ¿no? Eso dijiste así que estamos a mano. El proveedor no aparecía me dijiste ni que fuera tan grande el envío...—
Kaila se empezó a mirar el esmalte de las uñas y murmuró para sí debería ponerme las acrílicas...
Bautista emanaba odio por todo su cuerpo, sabía que el conglomerado para el que trabajaba Kaila era muy superior a su restaurante con cena show.
Kaila se fue a la playa, Bautista se quedó en la habitación durmiendo.
A la hora de la cena habían reservado una hermosa cena con vista al océano en un kiosco pero Bautista ocupó la mesa con moza cuando Kaila llegó y lo vio tuvo ganas de asesinarlo y hacer un escándalo más sabía controlarse muy bien y siendo el atardecer pensó que en el spa del hotel no habría nadie y se fue para allí.
Se cortó el pelo, se arregló las uñas de las manos y los pies, se puso pestañas, volvió a su habitación y videollamó al CEO de la empresa y le pasó los datos del nuevo cliente.
Sergio el dueño de la empresa quedó admirando su nuevo look y hasta la felicitó por ello sin embargo por más que intentara disimular no pudo y preguntó ¿por qué lo había llamado? Si ella había pedido los días libres.
Kaila siempre profesional le dijo que Daro seguramente usaría su nombre y quería avisarle así tenían una atención para con él.
—Eres la mejor en el trabajo Kaila.—
—Gracias.—
—Disfruta lo que te queda te voy a necesitar y felicitación por el corte onda Anne Hathaway pixie te luce la maldad de tus ojos.—
—¿Sergio esto es un halago? lo voy a tener que reportar con recursos humanos.—
—Dios me libre de verte como una mujer juro que admiro a Bautista ¿dónde está?—
—Intentando darme celos con una camarera del lugar.—
Sergio miró el monitor y vio la furia de Kaila podía fingir con estilo y sutileza para todo el que no la conociera los que sí sabían que estaba herida en el orgullo.
Sabiendo eso se despidió y Kaila apagó la notebook.
Ordenó comida al cuarto y la degustó mirando una película a la cual le prestó tan poca atención que no sabía que la trama era sobre una pareja en vacaciones.
Al final fue a caminar en la playa vestida de blanco con el pelo corto negro y la mirada de fiera enjaulada parecía una aparición del más allá nada agradable.
Esa idea le rondaba la cabeza y hubiera querido compartirla con Bautista para reírse era algo en realidad gracioso pero seguramente estaría "cerrando el trato con la moza".
Sin embargo la sensación de libertad con la brisa acariciándole la nuca y haciendo danzar sus aros y su falda era inmensa.
Se sacó una foto con la luna detrás y la subió a sus redes.
Su celular era parte casi de su brazo.
Paró en el bar bebió una mimosa y llegó a la habitación rogando que Bautista no estuviera con la moza.
Su buena estrella la guió y encontró a Bautista totalmente arrepentido por no haberla buscado para cenar.
Kaila parada frente al sillón donde él le juraba que solo fueron cinco minutos de charla con la mesera para llevarla a su restaurante Kaila lo abrazó y estaba a punto de perdonarlo cuando sintió un aroma que era un perfume muy dulce.
No era de ella.
—¿Te gusta el pelo así mi amor?—
Le preguntó clavando los ojos negros en los suyos azules.
—Estás hermosa lo eres y lo sabes, no necesitas que yo te lo recuerde.—
—¿El perfume no es Chanel número 5 lo sientes?—
Le ofreció su cuello él quiso tomarla para besarla ella se rehusó.
—Somos adictos Bautista lo sabes.—
—Yo no me drogo —dijo asombrado—
—Vos a la venganza.—
—¿Venganza?—
—Y lo de la moza en la cena ¿qué fue? No somos niños no actuemos como tales.—
—Quise herirte sí pero... tú lo hiciste primero con el tipo en el patio.—
—Lo lograste lo logré... por lo menos yo conseguí un cliente vos tenés mozas y a este copia de Chanel número 5 solo te la tiraste por gusto ni el trabajo le vas a dar.—
—Mi amor yo soy un hombre libre bien lo sabes tú eres tan libre como yo.—
—La ridiculez que dices es nivel supremo. Éramos pareja hasta hace unas horas nomás.—
—¿No lo somos ya? Nosotros estamos destinados a estar juntos somos invencibles juntos.—
—Yo no soy como las demás lo sé para ti soy un puerto seguro. Un lugar donde siempre encontrás lo que deseas: inteligencia, sexo, risas, sí soy especial para ti lo sé está claro ahora. Soy la fuente de los deseos el jardín encantado.No más. Lo veo con nitidez.—
Tomó su valija y empezó a llenarla; Bautista pedía perdón prometía cambiar.
Kaila le dedicó una mirada de amor sincero y una lágrima y se fue.
Bautista la miro con enojo.
Mientras esperaba el ascensor también esperaba que Bautista saliera a buscarla iba a perdonarlo… pero él no salió.
Gano el orgullo.

"Viaje roto"

Kaila conoció a Bautista una noche primaveral entre copas y supo desde el primer momento que estaban destinados a estar juntos. Bautista la ...