del fuego que penetró tus venas y las consumió.
A ti mujer, que te desgarras para existir en esta sociedad,
convertida en ave legendaria para continuar el camino.
Fénix te han nombrado
por cada resurrección que has protagonizado.
Bella que ya recorriste el mundo mientras décadas transcurrían.
Tanto observaste.
Tanto experimentaste.
Tanto padeciste.
Con el alma a cuestas, procurando no entregarla
cada vez que alguien reposa en tus pechos.
A ti, que soportaste órdenes de lavar los platos
por atreverte a opinar, aunque lo haces siempre sin que te lo pidan y tampoco te silencian.
Que sufriste el peso de los años y las desilusiones.
A ti, invicta ante cualquiera,
aunque dejaste atrás una choza arrasada con sus heridos.
Con lengua afilada y mente despierta que utilizas ambas y te insultan.
A ti, niña aún en el corazón y quizás un poco en la cabeza,
que contemplas el sendero adelante y sientes miedo.
Miedo a la soledad y también a la cercanía.
Renacida, quizás heredera
de las brujas de Salem, de cortesanas de viejos reyes
o del cacique que entregó su vida por la tierra y el maíz.
Mujer, palabra inmensa.
Sí, eres flor: rosa espinosa o exótica orquídea.
Que padeces los dolores mensuales
y has padecido, o quizás padecerás, los del alumbramiento.
Dolores que abruman y simultáneamente nos colman de dicha.
Nacida y hecha mujer, que miras el mundo
con ojos puros y sinceros, obligada a tolerar
cómo algunos hombres se visten de nosotras, toman nuestros nombres
y nuestra intimidad para sus campañas,pero te has resignado y has aceptado.
A ti, que batallas por la justicia codo a codo
y a la que no pelea pero padece la injusticia.
A las que se emocionan con el fútbol
y a las que les resulta indiferente.
A las románticas incurables que llegar a caernos cursis a las demás.
Recordemos que inspiradas en nosotras los grandes poetas y bardos inmortales han creado sus obras maestras.
Que los pintores han retratado a tantas como han querido y han sido reconocidos e iconos por una mujer.
Nosotras, dotadas del milagro de dar vida
y cuántas veces hemos debido renacer para seguir viviendo la nuestra…
Que no toleras la bajeza de aquellas
que nos deshonran en nombre de nuestro sexo
con bailes más propios de simios que de humanas.
Mujer que no solo te asomaste al amor sino que fundiste en él.
Si surgimos de una costilla o del barro, ¿importa acaso?
Si todas somos iguales pero diferentes.
Pero hoy, en un día que no se festeja por razones evidentes,
deseo obsequiarte este breve texto
a quienes llevamos el mapa del mundo grabado en la frente
y la bandera de nuestra patria tatuada en el espíritu.
Porque somos diferentes pero iguales,
Somos MUJERES FÉNIX.
