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martes, 2 de junio de 2026

Viral mentira

Camila es una adolescente común que se hartó de todo y desea ser viral.
 Desea la fama.
 Abre cuentas en varias plataformas, toma su guitarra y se pone a cantar mientras se filma con su cámara web. Es otra con poco talento y una guitarra. 
Nada fuera de lo común. 
Pero en una plataforma tiene mejores comentarios y en la otra los comentarios son obscenos; no se sonroja y arma una cuenta en una página para adultos.
El sitio se queda con el veinte por ciento de sus ganancias y se vuelve tedioso despertarse, lavarse la cara, maquillarse sutilmente las ojeras y los labios para volver a la cama para sacarse una selfie para el sitio, pero es dinero que entra. Ella, más que el dinero, busca desesperadamente la viralidad. Así que investiga. El morbo vende.
¿Cómo explotar el morbo de la gente?

Inventa una historia triste. 

De niña su tío la había violado mientras su padre los miraba y su madre jamás le creyó.
 Sus hermanos se habían enojado con ella por denunciarlo, siendo que ellos habían sufrido lo mismo.
 Se lo dijo tantas veces que se lo creyó; por suerte, el tío estaba fuera de alcance, hacía años vivía como un ermitaño, el padre de ella había muerto y la madre estaba muy fuera de foco.
 El papel de víctima lo adoptó como propio, aunque su historia era más falsa que una moneda de cuero.
 La gente empatiza con esa joven que contaba su triste niñez frente a una cámara web y empezaron a llegar los followers y, los más importantes, los suscriptores sus aportes y sus likes.
Pasó días escribiendo guiones, aprendiéndolos de memoria para no errar si le hacían alguna pregunta sobre su infancia en los vivos.
 Tanto así que hasta borró a sus hermanos de su celular y a su madre, no sin antes pagarle a sus hermanos por su silencio.
 Ella misma creó una vida dolida, cruel, y se la creyó; se la implantó digitalmente, metafóricamente, pero hasta llegó a llorar en solitario su propio abuso.
En un video le preguntaron por qué tenía esa página porno; ella respondió que quería monetizar, que la vida era ruda.
 Lloraba el precio del alquiler y de a poco su comunidad le fue pasando dinero extra.
 Era bueno eso. 
¿Quién necesita hermanos cuando tiene gente que pague por vos?
 Algunos le habían pagado los servicios completos; ella dejaba poco sutilmente sus datos y los enlaces.
 A la noche empezó a hacer vivos; hablaba un tanto alto sobre un Dios apóstata que jugaba con nosotros como peones y filosofaba sobre ello; le costó al principio leer los mensajes, responder y no confundirse. 
Gritaba, se desesperaba. 
Con algo de práctica lo logró.
 En otros vídeos habla sobre sus relaciones con los hombres y cuenta demasiado: detalles muy picantes hasta donde la plataforma lo permite. 
Cada cita que tiene -ya que busca novio o compañía- cada tanto hay una aventura sexual en un lenguaje soez para subir números.
Muchos le dicen que se cuide, que ella es demasiado para regalarse así, pero hace caso omiso. Y al otro día hablaba de cómo se cura la candidiasis con aceite de coco, otra noche sobre el aborto legal, y la masa de visualizaciones aumenta.
Con ella llegan algunos haters que la insultan por simple juego y una cuenta que la trataba por su segundo nombre: Maribel.
 Esto la asustó, pero como la cuenta era agresiva, mandó a su comunidad a atacarla y denunciarla, y la bloquearon. 
Para seguir estando en ambas partes se armó una rutina y funcionó de maravilla.
 A la mañana se sacaba fotos para la página porno, a la tarde trabajaba, escribía los guiones y miraba tendencias; si podía, subía videos, y a la noche, luego de cenar, hacía sus vivos. 
Decía estudiar y trabajar; la mitad era mentira, había dejado los estudios ya que no le generaban placer económico. 
Una noche filosofó sobre el ateísmo y dijo serlo, cuando se pisó y volvió a la Pachamama.
 No hubo trending que no hiciera: Simple Life, jardinería, vegetarianismo, etc.
 Respondía a las preguntas hasta que por fin la invitan a un streaming. Y su viralidad gana más ciberterreno. Algunos verificados la empiezan a seguir y entre ellos hacen vivos y dan charlas: ganan ambos.
.La cuenta Verdad Maribel está protegida pero siempre presente.
 Siempre diciendo: "Maribel es tu nombre, cuenta la verdad". 
Tanto le preguntaron sobre la cuenta porno que decidió anclar el video donde decía que la tenía porque necesitaba dinero y el video donde resumía su historia de su niñez violada y su denuncia, aquella que nunca pasó a manos de la ley.
 Muchos le dicen que vaya a tal lado o a otro, que hablara con tal o cual, pero ella solo daba like y enviaba corazones sin hacer nada. 
A menudo llamaba a "hacer una guerra" contra el capitalismo en que vivimos y luego se iba de tema diciendo que la guerra era triste, ya que en tiempos de guerra los padres entierran a sus hijos y en tiempos de paz el orden natural de las cosas era al revés.
 Muchos se daban cuenta de que engarzaba cosas que nada tenían que ver, pero eso la hacía más valiosa y entretenida para el público, para su comunidad.
 Y siempre aparece esa cuenta Verdad Maribel, pone comentarios y ya no puede más que bloquearla; al bloquearla, deja de verla instantáneamente.
Eventualmente se muda de casa a un lugar mejor y lo muestra orgullosa, y les regala a sus fans una tirada de cartas al ver el enorme impacto y la suba de números que produjo el esoterismo —aunque los VIPs, o sea los verificados, los influencers, le dijeran en privado que no lo hiciera—, lo hizo y por privado cobraba por la lectura de cartas personalizadas. 
Otro día sube un vídeo de cómo preparar guiso de mondongo, después enseña a poner ventosas que le dejan la piel marcada, otro día lee un cuento encontrado al azar.
 Así hasta que termina de acomodarse en su nueva casa.
 Una mucha más grande con una hermosa vista al mar y retoma los vivos.
Como sus métricas ascienden, llegan los canjes de bótox y cannabis, que ella a lo segundo siempre lo defendió; es más, contó que por el trauma, en una época, para pagar la psicóloga dejó de comprar cannabis, como si eso perteneciera a la canasta básica.
 Varios se lo dijeron, pero Camila se enojó.;para ella un par de secas o un par de cigarrillos de marihuana eran estrictamente necesarios.
 Otros influencers la defendieron en este tema y más viralidad alcanzó.
Hasta llegar a conseguir una sociedad con una estética: se implantó senos, se retocó todo lo que pudo y lo promocionó desde ahí; saludaba en sus vivos que ya eran muy cortos, y no hablando de aceptación como en un principio, nada más alejado a ella.
 Había que ser parte de la gente linda.
 Porque lindos somos todos por dentro, solo algunos por fuera, y eran aquellos que se trataban en la estética. 
Había llegado a su cúspide: era una influencer con dinero.
El vivo de esa noche celebraba los cien mil suscriptores. 
Camila lucía su nueva delantera y los labios retocados mientras sostenía una copa de champán frente a la cámara web de alta definición, con el ventanal de su nuevo departamento frente al mar de fondo. 
-Gracias a todos mis fieles -decía con voz alegre—. Ustedes me curaron. El capitalismo nos quiere aislar, pero esta comunidad... 
En el chat apareció una cuenta con el verificado dorado: un influencer de chismes con treinta millones de seguidores.
Al recibir su solicitud para unirse al vivo, Camila aceptó de inmediato buscando el crossover.
La pantalla se dividió.
 En lugar del influencer, apareció la cámara de un teléfono enfocando el interior de un auto abajo, en la calle
 El hermano no solo estaba en el vivo de Camila; transmitía en simultáneo desde la cuenta verificada hacia millones de personas. 
-Hola, Maribel -dijo una voz masculina y temblorosa. Camila se congeló.
-Te equivocaste de canal, amor, soy Camila. -
-No me podés bloquear de la vida real, Maribel -interrumpió su hermano mayor, enfocando su rostro y luego a su madre, sentada al lado con la mirada perdida y las partidas de nacimiento originales frente a la lente. Exponía todo el archivo familiar a millones de espectadores en tiempo real, mientras Camila, obnubilada por el pánico, solo miraba su propio monitor sin darse cuenta de la magnitud de la filtración. 
Pagaste nuestro silencio para comprarte esta vida de plástico -siguió el hermano-
 Pero acá estamos con mamá, mirándote desde abajo mientras vos te ponés de todo gratis por canje. -
-Estás confundido, pibe, yo no tengo hermanos, mi familia me abandonó después de lo de mi tío... —se quebró ella. -
-¿Qué tío, Maribel? El tío Pedro vive en el campo hace quince años y jamás te tocó un pelo. Nos pagaste con la plata de tu página porno para que no dijéramos que el viejo murió de un infarto en su cama y vos no hiciste nada no hay denuncia alguna eso de ahí de tu fijado es puro IA que inventaste una violación para dar lástima Pero mi parte te la devolví. -
-¡Es mentira! ¡Es un hater! -gritó Camila, tirando la copa al suelo. -
-¿Es mentira? Estoy abajo de tu edificio, piso doce, departamento B.Vivis ¿No? -
El hermano bajó del auto y apuntó la cámara hacia arriba, encuadrando su balcón iluminado-
Voy a subir con mamá a mostrarle a tus cien mil ingenuos las pruebas y la única transferencia que nos hiciste para que no hablemos.Los mensajes que te mandamos porque vos te fuiste de casa porque no apoyamos tus vicios tus drogas.-
 Su propio contador de visualizaciones batía récords, pero el chat del influencer era un incendio que exigía su cancelación.
 Los comentarios en su transmisión pasaron de la adoración al insulto en segundos.
 Los "verificados" empezaron a abandonar el vivo, borrando sus rastros.
 Se escuchó el zumbido del portero eléctrico y el eco del ascensor llegando al piso.
 Camila, con las lágrimas reales arruinando el maquillaje de la clínica, se abalanzó sobre la computadora y, en su pánico, tiró con fuerza del cable de la corriente.
 La pantalla se fue a negro para ella. 
Pero desde la cuenta del verificado, su hermano siguió transmitiendo en vivo para millones de personas el momento exacto en que la luz de ese ventanal se apagaba por completo, y con ella, la viralidad de Camila.

martes, 19 de mayo de 2026

Profeta de teclado

Falso, falso profeta.
Que dices clamar por tu verdad cuando tu voz lo único que declama son mentiras.
Profeta caminante que lo único que has caminado es hacia tu teclado. Virtualidad mal usada, lucro a una causa propia.
Dios en la Tierra te crees.
Lo único que ha estado bajo tus miserables pies es el piso que todos los mortales pisamos.
Si la frágil nieve de Bariloche se ha derretido en tus manos, lo ves como un milagro del fuego de tu corazón y no del calor térmico del verano.
Falso vidente que engañas con esotéricas palabras a los más desahuciados, mientras eliges a los pillos y atribuyes causas especiales a tus seguidores.
Estafados y convencidos en la próxima venida de un Señor que te has inventado, como buen sectario que eres.
¿Qué tanto reclamas?
Divide y vencerás, porque tú has dividido a un grupo fuerte, animoso y de presentismo.
Estos de dioses caminantes ya hartan. En realidad son más la noche que la luz que dicen ser.
Ahora gracias a tu soberbia, el invierno ha llegado antes de tiempo para los que te creyeron.
No eres fuego, eres el frío de una pantalla que se apaga; y cuando el ruido de tus teclas cese, solo quedará el silencio de los que aprendieron, por las malas, a caminar sin guías de cartón.
Decías que diferente a "guerreros del teclado" y eres lo mismo.
Falso.
Dios no eres tú, que queden bien claras mis palabras.
Dios te ha creado a ti.
Por más que lo desprecies y maltrates como a todos aquellos que no piensan como tú.
Que diferencian una profecía de un plan mal armado.
No nieva a tu voluntad, no llueve.
Solo caen letras en una absurda página de un pasquín que con suerte alguien leerá...
Y cuando esa pantalla finalmente se apague, lo único que quedará será tu reflejo en el vidrio negro: el rostro de un hombre común, atrapado en la oscuridad que él mismo sembró.
Para alimentar un ego tan grande que era diminuto.

domingo, 12 de abril de 2026

Amado esposo

A sus treinta y dos años Olivia sin querer encontró al amor de su vida: Lucio. Un hombre de treinta y cinco años cirujano simpático, con un buen pasar económico una familia simple pero cariñosa y lo más importante que la quería y valorara por lo que ella era. El tiempo transcurre entre flores y bombones de parte de Lucio hasta que los lleva altar. Una bella boda pequeña pero Olivia con su vestido de novia esta hermosa y Lucio con su traje azul marino muy elegante, sus abuelos estuvieron presentes y eso fue un regalo aparte por parte de Lucio hacia ella. Una recepción pequeña y felicidad enorme.
A los dos años de casados llego Valentin una niña sana tez trigueña a sus vidas y no se los podía creer más felices Lucio asistió al parto y acompañó a Olivia todos los días hasta en sus peores antojos. A partir de ahí la vida empezó a cambiarles más drásticamente las noches sin dormir los horarios de las cirugías adelantados pero siguieron felices en su amor. Firmes vencerian al mundo y a todas las contras que les vinieses. Cuando discutían terminan la discusión con una frase: -Acordemos no de estar de acuerdo.- Y cada uno se retira a hacer lo que mejor les plazca.
Lucio seguía con sus peluches y sus rosas solo que ahora eran divididos entre Olivia y Valentina. Y de una extraña forma Olivia lo resentia. Amaba a su hija con todo su ser pero al ver a Lucio cargando a Valentina diciéndole: Mi niña Valiente. Cuando ella Olivia la había traído al mundo en un parto doloroso le molestaba. Lucio se dormía en la habitación con Valentina en sus brazos y Olivia se acercaba para llevarla a la cuna y empezaba a llorar siempre Lucio se despertaba y la llevaba él pero se quedaba dormido contando historias hablándole como si ya fuera una niña grande. Mientras Olivia intentaba dormir su dilema. Lucio y su horario. Lucio y Valentina. Ella había renunciado al trabajo por el embarazo y ahora no tenía donde ir en todo el día no tenía más compañia que Valentina. Y Valentina solo quería estar con Lucio. Se sentía fatal por sentir eso. Más no podía dejar de sentir. No tenía un interruptor para apagar ese sentimiento. Y el abandono. Extrañaba las sorpresas de Lucio las cenas románticas a la luz de las velas los pétalos de rosa regados en la cama las flores y todo aquello. Su corazón se lleno de codicia de romanticismo. Admitía estar pidiendo más y mucho más. Los meses transcurrían y por fin Lucio se dio cuenta que Olivia no estaba bien ya ni se peinaba. No hablaron simplemente la volvió a llenar de aquello que tanto extraña.
Pero el alivio duró poco. Olivia se volvió dependiente, una sombra que lo perseguía por la casa reclamando cada segundo de su existencia. Lucio, agotado por las guardias y por la demanda incesante de una mujer que ya no reconocía, empezó a sentir que el amor se convertía en odio. El cansancio era una costra en su mirada.
Una madrugada, el dolor físico estalló en el vientre de Olivia. Era una apendicitis aguda, clara y peligrosa. En el hospital, en medio del caos de la guardia, ella lo agarró con una fuerza sobrenatural, desencajada y fuera de sí.
— ¡No voy a dejar que nadie más me toque! —gritó Olivia, su voz resonando en las paredes frías del hospital—. ¡Operame vos, Lucio! ¡Quiero que seas vos! ¡Te lo ordeno, juralo! ¡QUIERO QUE SEAS VOS!
Lucio la miró. En ese momento no vio a la mujer de la que se enamoró, sino el ancla que lo estaba hundiendo en un mar de miseria. Entró al quirófano con una calma gélida. Mientras abría el tejido, el llanto de Valentina en su memoria y los reclamos de Olivia se mezclaron en un zumbido ensordecedor. Ya no quería más escenas, ya no quería más súplicas ni más flores compradas por obligación.
Al momento de cerrar, Lucio sostuvo la jeringa en su mano. 
Miró el rostro sedado de su esposa y, con una decisión silenciosa y oscura, la dejó adentro. Sabía perfectamente lo que hacía. Sabía que esa jeringa sería el final de su agonía mutua. Cosió la herida con una prolijidad aterradora, ocultando el arma bajo la piel.
Olivia nunca despertó .
.Ante el cuerpo inerte, Lucio no derramó una sola lágrima. 
Con la misma mano que había dejado la jeringa, tomó una lapicera y firmó el acta de defunción sin temblar. Dejó el papel sobre el escritorio de la clínica y caminó hacia la salida.
 Se fue del hospital sin mirar atrás, sintiendo por primera vez en años que podía respirar, mientras el secreto quedaba sepultado junto con ella
Y él volvió a su libertad.

Prejuicio enfermo

Corredor

Un hombre sale de una casa y comienza a correr no parece ir a hacer deporte. Esta vestido con un pantalon de jean y un buzo con capucha. Cor...