Buscar este blog

Translate

jueves, 9 de julio de 2026

Lucia y el Dragón

En un pueblo rodeado por ríos y campos silvestres vive Lucía. 
Amada por su familia y consentida por todos, es una niña alegre, cariñosa, parlanchina y sonriente; de esas que abrazan y salen corriendo entre risas.
 Es una de esas bellas criaturas de la naturaleza que son puras de mente y alma.
 Pero ella, además, tiene un corazón de oro. Lucía es la alegría hecha movimiento: siempre estaba bailando, saltando y repartiendo abrazos que hacían que todo el mundo se sintiera bien.
Lucía tenía un "corazón de oro", no porque fuera una joya sino porque era tan valiente, tan pura y tan brillante que su sola presencia llenaba de luz los días más nublados.
Pero en los rincones más lejanos del pueblo, donde la luz no llegaba, vivía el Dragón Sombrío.
 Era un ser pesado, lento y lleno de sombras que envidiaba profundamente la energía y la luz de Lucía. El dragón quería robarle su corazón de oro para guardarlo en su cueva.
Un día, el Dragón Sombrío apareció en medio del pueblo, extendiendo sus alas gigantescas que ocultaron el sol.
El aire se volvió frío y pesado.
Lucía sintió que el dragón intentaba robarle su luz, haciendo que sus pasos se sintieran cansados y que su corazón empezara a latir de una forma extraña. 
Pero Lucía, que era la niña más audaz del mundo, no se quedó quieta. Corrió a su habitación y, en un abrir y cerrar de ojos, se puso su armadura.
Estaba reluciente, hecha de escamas de peces mágicos que su abuelo le había regalado, brillantes que reflejaban todo el amor de su familia, y en su mano sostenía una espada forjada con destellos de sol  y sonrisas de memorias de su pronta niñez.
El dragón se lanzó contra ella, soltando ráfagas de sombras que intentaban apagar su luz.
Lucía esquivaba los ataques moviéndose con la agilidad de una bailarina; saltaba y giraba, usando toda su fuerza.
Cada movimiento de Lucía era un paso de su danza de batalla.
Ella sabía que su fuerza venía de lo profundo de su pecho, donde su corazón de oro latía con una fuerza que el dragón jamás podría entender.
Esos seres no entienden la alegría pero la envidian.
Cuando el Dragón Sombrío se abalanzó para intentar atraparla con sus garras de niebla, Lucía no huyó aunque temió se compuso.
 Con la valentía de una verdadera heroína, levantó su espada en alto.
 Su armadura brillaba con una intensidad deslumbrante y, en un movimiento rápido y preciso, Lucía lanzó un poderoso golpe de espada directo al corazón oscuro del dragón. 
El impacto fue increíble. 
Una onda de luz pura salió de su espada, mezclada con el brillo de su propio corazón. 
El dragón, al recibir aquel golpe de luz valiente, se deshizo en pedazos de sombra que volaron lejos, convirtiéndose en humo que el viento se llevó para siempre.
Fue la batalla de su vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Prejuicio enfermo

Lucia y el Dragón

En un pueblo rodeado por ríos y campos silvestres vive Lucía.  Amada por su familia y consentida por todos, es una niña alegre, cariñosa, pa...