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lunes, 20 de junio de 2011

"Atenea:Diosa de la velocidad"

Atenea Baptista era una muchacha más bien alta, de cabello rubio largo por la cintura, de formas voluptuosas tanto por delante como por detrás.

Era hija única de Roberto y Astrid, arqueólogos de profesión, apasionados con la mitología griega y sus pequeños hallazgos, de ahí el nombre de su hija. Más a ella todo lo pasado y las excavaciones de sus padres le importaban nada. Los esfuerzos eran en vano; a ella lo único que le importaba era la velocidad.

Todo había empezado de niña: mirando la tele vio una carrera de motocross, de ahí en ese instante nació su fascinación por las motos. A los quince, en vez de fiesta, quiso un ciclomotor, aunque ella a escondidas montaba motos verdaderas; no quería alertar a sus padres, que no entendían cómo una hermosa niña como ella podía fijarse en algo tan poco femenino como una moto y las carreras. Por ende, Atenea guardaba de su mensualidad todos los meses unos pesos para su gran sueño: una moto Honda CBR600.

Cansada de mirarla estaba, la había soñado durante toda su vida. Su precio: 23 mil y pico de pesos, una fortuna. Apenas tenía guardado mil quinientos, mas su deseo era poderoso; empezó por pedirle prestada la moto a su amigo Leo para competir en carreras prohibidas y ganó casi la mitad del dinero.

Atenea era realmente la Diosa de la velocidad en dos ruedas, como la habían apodado en las pistas. Sus gestos cambiaban radicalmente ni bien encendía el "ON" y, junto al "RUN", ella y la moto eran una sola. Era una Diosa del siglo XXI; había reencarnado Palas Atenea en ella, solo que en lugar de proteger a los guerreros, protegía y daba libertad y los motoqueros.

Así pasaron los años y con ellos llegó la libertad de Atenea, quien a fuerza de carreras ganadas y algún que otro robo había ganado su amada moto, su amada Honda CBR600 0k. Le hizo poner en dorado su nombre; era lo único, aparte de los faros, que no era negro en aquella moto.

Las salidas nocturnas con sus amigas eran poco agradables a su vista; el hecho de ir a bailar, a beber y a conquistar muchachos la aburría, pero iba, y siempre que iba ganaba al más preciado. Era muy bonita, sabía vestirse y sabía hablar con facilidad; sus gestos eran seductores en exceso sin ella quererlo, era simplemente irresistible a los ojos del sexo opuesto.

Sus amigas la llamaban "viuda negra" ya que todos morían por ella, si bien lo hacían metafóricamente y eso a ella le fastidiaba; prefería la pista y su amante única: la moto. Tanto la cargaron con la "viuda negra" que simplemente las mandó al carajo y se fue junto a Leo y sus amigos a las pistas a correr por placer.

Montada en su moto, casi siempre sin casco, con su campera de cuero negra, el sentir del viento en su cara, el sentir de poder domesticar a esa hermosa bestia bajo sus nalgas al acelerar con su mano derecha era toda la excitación posible; era lo sublime para ella.

Ahí en la pista llegó un día, como tantos, un nuevo competidor: Lorenzo. Sus ojos, su moto, todo sedujo a Atenea, pero en él no causó el mismo efecto; si bien Lorenzo la miró y vio en ella una buena compañera de cama, Atenea lo quería para algo más que él a ella.

Juegos, carreras, bebidas y Lorenzo en la cama de su casa con Atenea al lado, casi tan excitada como si fuera a montar su moto, pero Lorenzo había cambiado algo en el corazón de Atenea. Ella no lo había notado, pero todo su entorno sí.

Atenea no era la misma que solía ser; ahora su mundo, en vez de girar alrededor de su moto, giraba alrededor de Lorenzo. Como ella jamás había sufrido por amor, puesto que casi no había amado, si Lorenzo la hacía sufrir era de temer.

Para Atenea sus lágrimas eran la velocidad, igual que sus alegrías; todo lo manifestó arriba su su amante, como solía llamar su moto (cosa que ahora había dejado de hacer, ahora simplemente era la moto). Una vez había desaparecido toda una semana de la pista y de su casa por una tristeza que jamás contó cuál fue, solo explicó que eran cosas de ella y así se le pasaban; nadie tenía que consolarla, el viento y su amante hacían eso por ella, a veces acompañados por la luna, otras por el sol, era lo de menos.

¿Pero ahora? Lorenzo no era de fiar a los ojos de Leo ni de ninguno, y Atenea estaba cambiada. Como Leo quiso advertirle a Atenea del peligro de ese amor por Lorenzo, pero ella reaccionó mal, le gritó, le dijo envidioso ya que él estaba enamorado de ella y ella siempre lo había rebotado pues lo veía como un hermano; si bien era verdad, Leo amaba a Atenea, bien guardado lo tenía desde la única vez que se lo dijo y recibió como respuesta un rotundo "NO".

Ahora Lorenzo la iba a lastimar, de eso no había la menor duda; tarde o temprano lo haría, y fue temprano. Un día ella llegó y lo encontró con una morocha abrazados, besándose.

Atenea tragó saliva y se subió a su amante, que siempre estaba guardada y preparada; salió de la pista y tomó la carretera. No tenía un rumbo fijo, no quería uno; quería a Lorenzo, pero Lorenzo no la quería a ella, así que a rodar en su amante. Sin casco era algo molesto para ella, sabía del peligro, pero como manejaba de toda la vida y se llevaba tan bien con la moto que no lo creía necesario.

Las lágrimas corrían por sus ojos tan rápido como la moto en la carretera. Iba a 110 por hora de noche, pensando en nada, sin mirar a nada, mas era poca velocidad; otro movimiento de su mano derecha y llegó a 120 kilómetros. Ahí cerró los ojos y siguió moviendo la mano derecha hasta que fundió los pistones en los 280 kilómetros, y junto a los pistones murió.

A conciencia, ella siempre supo lo que hacía y lo hizo solo para morir con su amante.

12 comentarios:

  1. Wuao amiga te felicito de verdad que tus escritos me relajan. escribes hermoso. saludos desde Venezuela ya sabes quien tu amiga Ondina Hernández. Te deseo todo el éxito posible. un beso y un abrazo....

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  2. La verdad me encanto desde el principio hasta el final...ojalà puedas publicar algùn dìa un libro (espero que sea pronto)mis respetos...un besote y toda la buena vibra para una escritora en potencia.

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  3. Espero que no termines como Atenea y sigas escribiendo.

    Saludos

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  4. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

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  5. una historia triste pero que no podia tener otro final



    DESDE barcelona YO

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  6. Qué triste no ❓😔
    Amar sin ser correspondido 😥
    Desde ésa situación se explica la decisión de una chica que quiso desaparecer por no aceptar la situación 😟

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    Respuestas
    1. Gracias por leer y comentar Tere!! Puede ser sí pero se abrazó a su moto era lo que más amaba la libertad de la velocidad tal vez

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  7. Excelente como siempre. Triste final. Suele pasar con moto, o sin moto. Besos!

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  8. Triste final, más un magnífico relato, gracias Emili.

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    1. Gracias por leer y comentar Fernando. Puede que sea triste pero me gusta.

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